Recuperar

El equilibrio

 

pasado-presente-y-futuro
pasado-presente-y-futuro

Por LVM

Han transcurrido dos semanas y tres días desde que ocurrió el sismo del 19s.

En términos generales la vida está volviendo a la “normalidad”, muchos hemos regresado a nuestro ritmo habitual de trabajo casi al 100% y continuamos con las actividades del día a día. Sin embargo, regresar a esta… “normalidad” no ha sido sencillo y de hecho hay much@s que aún no lo logran. Much@s que siguen despertando asustados a media noche con miedo de que vuelva a sacudirnos otro sismo, algun@s no duermen, prefieren ver Netflix y esperar el amanecer, vigilando a la ciudad mientras está oscuro,  tal como lo hacemos con un niño pequeño para evitar que algo lo despierte…

Aún hay muchos rostros fatigados, angustiados, llenos de incertidumbre y desafortunadamente, también hay muchas ausencias. Hacen falta edificios en el paisaje, hacen falta personas, familias, mascotas…

La vida como la habíamos venido viviendo, cambió por completo. Esta es una nueva ciudad, una nueva realidad… Esta, es una nueva vida.

El proceso es distinto para todos, el tiempo que cada uno necesita para reajustarse fluye de forma distinta y sin embargo, a veces, cuando compartimos lo que hicimos para sentirnos bien, esas palabras pueden ser un detonante para que a alguien más eso le haga “click” y pueda recuperar el balance.

Una semana y un día después del sismo, yo seguía llorando cada noche, aterrada de la posibilidad de una réplica mientras estaba “dormida” y que al abrir los ojos -si corría con suerte- estuviera sepultada entre losas de concreto.

Ir a trabajar era una pesadilla. Apenas me empezaba a arreglar,  de nuevo estaba bañada en llanto. Así, de la nada y sin razón. Tenía miedo… aunque me parece que pánico define mejor la forma en la que se me salía el corazón apenas ponía un pie en la calle. Pero igual lo hacía, igual me enfrentaba al día a día. Me obligué a ello a pesar del cansancio.

El miércoles 27, sentada en la cafetería de la universidad, esperando entrar a dar mi siguiente clase, me puse a leer un poco. El libro se llama Presence y la autora es Amy Cuddy. La conocí a través de una Ted Talk y me convertí en su fan. Mucho tiempo después publicó este libro y apenas estuvo disponible en Kindle, lo compré.

El punto es que el libro habla de la presencia, de estar en un lugar y un momento con todos nuestros sentidos, en balance con lo que hacemos, lo que sentimos y lo que pensamos. Es un estado que va y viene, pero que con práctica, podemos aprender a manejar a nuestro antojo. Y mientras la leía, las piezas empezaron a caer en su lugar…

Me pregunté por qué estaba tan asustada y la respuesta fue simple: ¡Porque hubo un sismo el 19 de septiembre y podría haber otro en cualquier momento!

Entonces -pensé- mi  miedo está en dos lugares distintos en el tiempo y el espacio, en el 19 de septiembre y en el futuro.

El sismo del 19  YA PASÓ y el otro, el que podría ocurrir, NO HA PASADO.

Miré a mi alrededor, habían decenas de alumnos comiendo rápido para volver a clases, otros hacían tareas, la gente de la cocina servía sin parar, afuera había sol y en las oficinas todos iban y venían con normalidad. ESTE -me dije- es el presente y justo ahora NO ESTÁ PASANDO NADA DE LO QUE TEMO.

Como por arte de magia dejé de estar asustada, dejé de tenerle pánico al edificio al que debía subir a dar mi clase. Me di cuenta que me estaba perdiendo minutos muy valiosos centrada en el miedo de lo que pasó y en la angustia de lo que no ha sucedido.

Miré el reloj, tenía el tiempo justo para contarle mi hallazgo al amor de mi vida y correr a clase. La vida, estaba empezando de nuevo para mí en ese instante. Lo que sea que me tenga deparado el destino, sin duda habrá que vivirlo. Y mientras llega ese momento, estoy disfrutando mi presente. Suena a clichè, lo sé perfecto y sin embargo es real.

Esa noche recuperé el sueño y desaparecieron las pesadillas. El mejor regalo que me dejó este sismo ha sido la conciencia de la presencia. El momento es hoy, porque el mañana es un dulce espejismo colectivo.

Imagen: pasado presente y futuro

 

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México de pie

Somos fuertes

Por LVM

 

Fuerza México
Fuerza México

El 19 de septiembre de 1985 se empezó a escribir la historia de la solidaridad, de la unión de la sociedad civil, de la hermandad que rompería barreras y les mostraría al mundo de lo que somos capaces los mexicanos. Ahí surgieron grupos especiales como Los Topos  que ya han viajado a distintas partes del mundo a ayudar haciendo rescates y que hoy están trabajando hombro con hombro con las autoridades y la sociedad civil para ayudar a la gente que quedó atrapada en los derrumbes del 19 de septiembre de 2017.

Apenas habían pasado un par de horas después del simulacro en la CDMX, estábamos recordando lo que había sucedido 32 años atrás y a la 1:14:40 de la tarde llegó la prueba… La tierra se sacudió de manera similar al 85.

Todos lo vivimos de manera distinta, para algunos fueron momentos de pánico, para otros el final del camino. Cada uno nos enfrentamos a nuestros peores temores y reaccionamos de la forma que pudimos, como nuestro cuerpo y nuestra mente nos lo permitió. Todos tenemos distintos niveles de resistencia.

Nunca me imaginé que me tocaría volver a vivir un terremoto como el del 85. En ese entonces, era estudiante, el día de hoy, soy docente universitario.

Veo a mis ex alumnos en las redes sociales, moviéndose para llevar ayuda, compartiendo información, ayudando de la forma que pueden, haciendo colectas de alimentos no perecederos y de agua y me siento orgullosa de ellos. Es su tiempo. Es su momento de responder, de darle a su ciudad y a su país la fuerza y el valor que les sobra.

México es un mosaico increíble de buenas personas. Cada uno hacemos lo que podemos desde nuestra trinchera y de eso se trata la solidaridad, de unirnos para ayudar a los demás. Las imágenes que inundan las redes sociales y la televisión hablan por sí mismas. La gente se ha desbordado para ayudar, para dar lo que tiene, lo que puede…

La vida después de un evento como este, cambia la perspectiva de las cosas. No importa la edad que tengas. Te recuerda que la vida puede desaparecer en un segundo, que el amor es lo único que importa, que lo valioso está dentro de ti y no en la cartera, que tus amigos están a tu lado en todo momento y a veces, los mejores amigos se hacen en momentos críticos como estos, que el hogar es donde está el corazón y que mientras hay vida hay esperanza.

Hoy estamos viviendo una prueba muy complicada, llena de dolor, de miedo y al mismo tiempo, de esperanza y de fe.

Lo vamos a logra una vez más. Somos fuertes. Somos incansables. Somos México.

Imagen: Fuerza México