Abriga a un damnificado

Anoche, a las 11.30pm, ya acostada, con pijama gruesa y varias cobijas en mi cama,  no podía dejar de pensar en las familias de damnificados que están a la intemperie en el campamento de Tlalpan… deben tener muchísimo frío!!!

Hace unas semanas les llevé varias bufandas al campamento  y con el frío que está haciendo, me parece que eso no debe servirles de nada… la temperatura está bajando tanto, que necesitan mucho más que eso. Son muchas familias con niños pequeños y personas de la tercera edad, con este clima se pueden enfermar de vías respiratorias y las casas de campaña en las que están deben ser muy frías…

¿Y si nos unimos de nuevo  y  los apoyamos en este momento?  Se me ocurre  que si todos busquemos ropa de abrigo en nuestros clósets que no vayamos a ocupar, cobijas, calcetines, bufandas, gorros, etc. y los llevamos a los campamentos que hay en la Ciudad de México, podemos ayudarlos un poco para que pasen menos frío.

De acuerdo con el Universal, estas son las ubicaciones:

http://www.eluniversal.com.mx/metropoli/cdmx/tras-el-19-s-viven-en-campamentos

Juntos podemos ayudar!!!

 

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Recuperar

El equilibrio

 

pasado-presente-y-futuro
pasado-presente-y-futuro

Por LVM

Han transcurrido dos semanas y tres días desde que ocurrió el sismo del 19s.

En términos generales la vida está volviendo a la “normalidad”, muchos hemos regresado a nuestro ritmo habitual de trabajo casi al 100% y continuamos con las actividades del día a día. Sin embargo, regresar a esta… “normalidad” no ha sido sencillo y de hecho hay much@s que aún no lo logran. Much@s que siguen despertando asustados a media noche con miedo de que vuelva a sacudirnos otro sismo, algun@s no duermen, prefieren ver Netflix y esperar el amanecer, vigilando a la ciudad mientras está oscuro,  tal como lo hacemos con un niño pequeño para evitar que algo lo despierte…

Aún hay muchos rostros fatigados, angustiados, llenos de incertidumbre y desafortunadamente, también hay muchas ausencias. Hacen falta edificios en el paisaje, hacen falta personas, familias, mascotas…

La vida como la habíamos venido viviendo, cambió por completo. Esta es una nueva ciudad, una nueva realidad… Esta, es una nueva vida.

El proceso es distinto para todos, el tiempo que cada uno necesita para reajustarse fluye de forma distinta y sin embargo, a veces, cuando compartimos lo que hicimos para sentirnos bien, esas palabras pueden ser un detonante para que a alguien más eso le haga “click” y pueda recuperar el balance.

Una semana y un día después del sismo, yo seguía llorando cada noche, aterrada de la posibilidad de una réplica mientras estaba “dormida” y que al abrir los ojos -si corría con suerte- estuviera sepultada entre losas de concreto.

Ir a trabajar era una pesadilla. Apenas me empezaba a arreglar,  de nuevo estaba bañada en llanto. Así, de la nada y sin razón. Tenía miedo… aunque me parece que pánico define mejor la forma en la que se me salía el corazón apenas ponía un pie en la calle. Pero igual lo hacía, igual me enfrentaba al día a día. Me obligué a ello a pesar del cansancio.

El miércoles 27, sentada en la cafetería de la universidad, esperando entrar a dar mi siguiente clase, me puse a leer un poco. El libro se llama Presence y la autora es Amy Cuddy. La conocí a través de una Ted Talk y me convertí en su fan. Mucho tiempo después publicó este libro y apenas estuvo disponible en Kindle, lo compré.

El punto es que el libro habla de la presencia, de estar en un lugar y un momento con todos nuestros sentidos, en balance con lo que hacemos, lo que sentimos y lo que pensamos. Es un estado que va y viene, pero que con práctica, podemos aprender a manejar a nuestro antojo. Y mientras la leía, las piezas empezaron a caer en su lugar…

Me pregunté por qué estaba tan asustada y la respuesta fue simple: ¡Porque hubo un sismo el 19 de septiembre y podría haber otro en cualquier momento!

Entonces -pensé- mi  miedo está en dos lugares distintos en el tiempo y el espacio, en el 19 de septiembre y en el futuro.

El sismo del 19  YA PASÓ y el otro, el que podría ocurrir, NO HA PASADO.

Miré a mi alrededor, habían decenas de alumnos comiendo rápido para volver a clases, otros hacían tareas, la gente de la cocina servía sin parar, afuera había sol y en las oficinas todos iban y venían con normalidad. ESTE -me dije- es el presente y justo ahora NO ESTÁ PASANDO NADA DE LO QUE TEMO.

Como por arte de magia dejé de estar asustada, dejé de tenerle pánico al edificio al que debía subir a dar mi clase. Me di cuenta que me estaba perdiendo minutos muy valiosos centrada en el miedo de lo que pasó y en la angustia de lo que no ha sucedido.

Miré el reloj, tenía el tiempo justo para contarle mi hallazgo al amor de mi vida y correr a clase. La vida, estaba empezando de nuevo para mí en ese instante. Lo que sea que me tenga deparado el destino, sin duda habrá que vivirlo. Y mientras llega ese momento, estoy disfrutando mi presente. Suena a clichè, lo sé perfecto y sin embargo es real.

Esa noche recuperé el sueño y desaparecieron las pesadillas. El mejor regalo que me dejó este sismo ha sido la conciencia de la presencia. El momento es hoy, porque el mañana es un dulce espejismo colectivo.

Imagen: pasado presente y futuro

 

México de pie

Somos fuertes

Por LVM

 

Fuerza México
Fuerza México

El 19 de septiembre de 1985 se empezó a escribir la historia de la solidaridad, de la unión de la sociedad civil, de la hermandad que rompería barreras y les mostraría al mundo de lo que somos capaces los mexicanos. Ahí surgieron grupos especiales como Los Topos  que ya han viajado a distintas partes del mundo a ayudar haciendo rescates y que hoy están trabajando hombro con hombro con las autoridades y la sociedad civil para ayudar a la gente que quedó atrapada en los derrumbes del 19 de septiembre de 2017.

Apenas habían pasado un par de horas después del simulacro en la CDMX, estábamos recordando lo que había sucedido 32 años atrás y a la 1:14:40 de la tarde llegó la prueba… La tierra se sacudió de manera similar al 85.

Todos lo vivimos de manera distinta, para algunos fueron momentos de pánico, para otros el final del camino. Cada uno nos enfrentamos a nuestros peores temores y reaccionamos de la forma que pudimos, como nuestro cuerpo y nuestra mente nos lo permitió. Todos tenemos distintos niveles de resistencia.

Nunca me imaginé que me tocaría volver a vivir un terremoto como el del 85. En ese entonces, era estudiante, el día de hoy, soy docente universitario.

Veo a mis ex alumnos en las redes sociales, moviéndose para llevar ayuda, compartiendo información, ayudando de la forma que pueden, haciendo colectas de alimentos no perecederos y de agua y me siento orgullosa de ellos. Es su tiempo. Es su momento de responder, de darle a su ciudad y a su país la fuerza y el valor que les sobra.

México es un mosaico increíble de buenas personas. Cada uno hacemos lo que podemos desde nuestra trinchera y de eso se trata la solidaridad, de unirnos para ayudar a los demás. Las imágenes que inundan las redes sociales y la televisión hablan por sí mismas. La gente se ha desbordado para ayudar, para dar lo que tiene, lo que puede…

La vida después de un evento como este, cambia la perspectiva de las cosas. No importa la edad que tengas. Te recuerda que la vida puede desaparecer en un segundo, que el amor es lo único que importa, que lo valioso está dentro de ti y no en la cartera, que tus amigos están a tu lado en todo momento y a veces, los mejores amigos se hacen en momentos críticos como estos, que el hogar es donde está el corazón y que mientras hay vida hay esperanza.

Hoy estamos viviendo una prueba muy complicada, llena de dolor, de miedo y al mismo tiempo, de esperanza y de fe.

Lo vamos a logra una vez más. Somos fuertes. Somos incansables. Somos México.

Imagen: Fuerza México

¡Viva México!

Fiestas Patrias

Por LVM

 

Zócalo CDMX
Zócalo CDMX

Cuando era niña, las fiestas patrias significaban cenar pozole y buñuelos con la familia, tomar atole, ver la pirotecnia desde la azotea de mi casa y jugar con mi hermano con luces de bengala mientras los grandes platicaban en el comedor.

De entonces a hoy han pasado muchos años y también ha cambiado la dinámica familiar. Lo que permanece intacto es el orgullo de ser mexicana.

Posiblemente para muchos esto sea un clichè, pero para mí significa lo que soy en cada paso,  haciendo mi trabajo lo mejor que puedo cada día, tomando decisiones a veces acertadas y otras no tanto, aprendiendo más para ser mejor y contribuyendo con mi familia, mi ciudad y mi país.

México no es perfecto. Ningún país lo es, porque ningún ser humano lo es tampoco. Somos perfectibles, somos un organismo en evolución constante que hace lo posible por mantenerse sano y de pie.

La calidez que tenemos los mexicanos es conocida y reconocida. Nuestra capacidad de unión, nuestra alegría y la forma en la que nos reímos de los problemas y hasta de la muerte nos hace distintos.

Las situaciones que vivimos a veces podrán ser complicadas y sin embargo, si alguien habla mal de México, literalmente “brincamos” a defenderlo. Igual que en todas las familias:

Yo puedo pelearme con mi hermana o mi tía, pero que ningún extraño se atreva a decirle algo fuera de tono, porque no se lo voy a permitir. Nadie le dice nada a mi familia. Nadie.

Así somos los mexicanos. Podemos quejarnos de lo que pasa en la ciudad, de lo que está mal en el país y sin embargo, si alguien habla mal de México, no se lo permitimos.

Es en ese momento que Vive México. Cuando nos damos cuenta que juntos podemos hacer más, que cada paso contribuye y que estamos orgullosos de la tierra que pisamos, porque nuestros abuelos, sus abuelos y sus bisabuelos, construyeron este país.

No importa cómo nos apellidemos, todos somos Hidalgo, Allende, Ortíz de Domínguez, Morelos y Pavón, Guerrero e Iturbide. Todos luchamos día con día por un México fuerte y unido. Por la paz social y la tranquilidad de nuestros seres amados, porque todos somos México.

Así que ya sea que vayan a una verbena popular a dar el grito para disfrutar de la pirotecnia, la gente y los antojitos mexicanos, que se queden en casa a cenar pozole o salgan a cenar a algún restaurante para disfrutar de los platillos mexicanos, disfruten de esta noche mexicana. Abracen la libertad de opinar y asuman la responsabilidad de generar cambios. De eso se trata el grito de independencia: de ser libres y responsables de nuestro destino.

¡Felices Fiestas Patrias! y que siempre ¡Viva México!

Imagen Fiestas Patrias Zócalo

Descubriendo Monterrey

Parque Grutas de García

Por LVM

“Cuando algo te emociona o te motiva, se te olvidan todos tus miedos”

Esto no es parte de un curso motivacional, es una reflexión mía a partir de la experiencia.

Me dan miedo las alturas.  Sin embargo el miedo se me olvidó al instante, cuando fui de visita a Monterrey a ver a mi mejor amiga y tomada de la mano de sus cuates -mis sobrinitos-  visitamos el Parque Grutas de García.

 

Del avión al parque hicimos un par de stops en lo que decidíamos si había tiempo para que yo desayunara algo o mejor nos seguíamos, así que después de comprar algo de líquidos y provisiones en un OXXO, nos fuimos para allá.

Me encantó la travesía. Monterrey es una ciudad muy bonita e imponente. El paisaje que rodea las grutas es desértico y mi amiga disfrutaba contarme que igual que en las películas, pasan rodando estepicursores, mejor conocidas como “nubes del desierto” o para los mortales: bolas de pasto.

 

Hacía muchísimo calor, por lo menos para esta capitalina que no está acostumbrada a los 34oC en un día normal, pero con mucho entusiasmo por la compañía de mi amiga y los niños fuimos a la taquilla a comprar los boletos.

Mi primer golpe de adrenalina fue cuando ella me dijo: Vamos a formarnos para subir al teleférico. Sonreí tranquila, pero al voltear a ver la montaña de donde venía bajando muy lentamente el teleférico, me dio terror. ¡Por supuesto que no le iba a decir que no me subía! Los niños querían conocer “las cuevas” y no iba a ser yo la que arruinara la aventura. Así que me armé de valor mexicano (como decía mi abuelita) y esperamos nuestro turno.

Teleférico Grutas de García Mty.
Teleférico Grutas de García Mty.

El teleférico recorre 650 metros lineales, alcanzando una altura de 1,100 metros. La vista es simplemente espectacular. Ir subiendo a esa montaña es algo indescriptible.

Llegamos y un guía nos esperaba a la entrada para hacer el recorrido por las diferentes cavernas. Las galerías tienen una antigüedad entre 50 y 60 millones de años y tienen una longitud total de 300 metros y una profundidad de 150 metros.

En la prehistoria estuvieron sumergidas bajo el mar, por eso se pueden observar restos de fósiles marinos, caracoles y conchas.

Grutas de García Mty.
Grutas de García Mty.

Algo muy interesante es que la temperatura en el interior de las grutas es de 18oC todo el año, así que son frescas en verano y templadas en invierno.

Subimos y bajamos muchísimos escalones y recorrimos “el salón de la luz”, “el salón del aire” y “el mirador de la mano” entre otros mientras disfrutábamos de las estalactitas y las estalagmitas.

El árbol de navidad
El árbol de navidad

La verdad es que el recorrido valió la pena, ¿cuántas veces puedes decir que estuviste en el interior de una montaña de paseo? muy pocas. Los niños se divirtieron mucho y nosotras junto con ellos.

 

Mirador Grutas de García, Mty.
Mirador Grutas de García, Mty.

 

Cuando salimos y llegó la hora de bajar,  recordé que tendría que ser en el teleférico, pero si ya había hecho todo ese recorrido, podía resistir un poco más y hacer el descenso con mis pequeños compañeros de aventuras y su mamá.

Teleférico Grutas de García, Mty.
Teleférico Grutas de García, Mty.

Si van a Monterrey, les recomiendo mucho este lugar. Vale la pena vencer los miedos y descubrir paisajes como este.

Nuevo León Extraordinario
Nuevo León Extraordinario

Información del Parque: http://nuevoleon.travel/grutas-de-garcia/

Imagen: Logotipo Nuevo León Extraordiario

Fotografías: Lía VM